Tiene un precio la libertad ?? Los más románticos suelen decir que la libertad no tiene precio, quizá para indicar que es un valor tan importante que no sería posible ponerle precio. Pero lo cierto es que ponemos precio a la libertad cada poco; la verdad es que la libertad si tiene un precio, muchos precios, bastantes servidumbres, y que muy pocos están dispuestos a pagar esos precios o a pasar por esas incomodidades. A veces decimos "mi libertad..." o "soy libre...", pero suele ser una forma de hablar. La libertad es como un gran castillo que heredamos al nacer y cada día que pasa, según nos vamos dando cuenta de lo enorme que es, del frío que hace en sus salones, de la soledad que se respira en sus estancias, del trabajo que cuesta mantenerlo caliente y a salvo de los ataques que recibe constantemente; aceptamos alquilar algunas habitaciones para poder reparar las tejas y perdemos el dominio total que teníamos sobre el y hasta la intimidad. Muchos deciden vender el castillo y comprarse una casa más pequeña en los alrededores.
La fortaleza es demasiado extensa. La mayoría se ve incapaz de defenderla o prefiere dedicar su tiempo a otras cosas. Así que arrienda el servicio de vigilancia, prevención y defensa a otros que aseguran poder prestar semejantes seguridades. Después se van dando cuenta de que esos otros le dicen a que hora se puede pasear por los jardines del castillo, a que hora hay que permanecer en el interior... acaban por tener un control exagerado de la propiedad y para asegurarla más (porque dicen percibir cada vez más peligro), exigen tener acceso a las llamadas de teléfono, a la correspondencia, a los circuitos eléctricos, al suministro de agua y al alcantarillado. Finalmente muchos acaban firmando un contrato por el que autorizan a estos vigilantes a "encerrarlos en una de las mazmorras de su propio castillo, en caso de gran amenaza para su seguridad y su vida ¡!". Llevar las cuentas tampoco es una labor muy grata y además ya nos obligaron a poner nuestro dinero en otra parte, fuera del castillo, en manos de terceros, por seguridad; claro. La intendencia en general es aburrida. Se deja en manos de terceros que se encargarán de la administración... con el tiempo se van dando cuenta de que les roban un poco pero, aún así, con tal de no volver a hacerse cargo del papeleo, les dejan hacer. Y cuando ya se dan por vencidos y deciden vender el castillo, suelen enterarse de que ya no es suyo; está hipotecado.
En este punto muchos se rinden y prefieren entregar el castillo con tal de no tener que luchar por el. Es tan cansado luchar. Es arriesgado luchar, si no hubiésemos vendido o perdido el castillo, tendríamos, al menos, donde guarecernos. Menos mal que siempre queda un reducto de insurgentes "la resistencia, les suelen llamar". Son gente que nunca estuvo dispuesta a perder aquel castillo que heredaron, gente que siempre ha guardado sus murallas, vigilado desde la torre en las frías noches de invierno. Gente que ha rechazado a los que le atacaban y a los que querían venderle un servicio de vigilancia y protección; Sabían que los primeros solían estar pagados por los segundos.

El problema llega con recargo cuando después de unos años, un tribunal supranacional dice que un juicio ha sido pervertido y que por lo tanto es inválido, que hay que repetirlo ¡! En este caso ha sido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el que se ha pronunciado a favor del recurso presentado por el Sirio nacionalizado español Tayseer Allouni, que fue condenado por la Audiencia Nacional a 7 años de prisión por colaboración en la financiación de la organización paramilitar (y terrorista) Al Qaeda.
Dice la corte de Estrasburgo "que la magistrada Ángela Murillo participara en el juicio y fuera ponente de la sentencia pese a haber formado parte de la Sala de lo Penal que en 2004 dictó la orden de prisión preventiva para Alouny. El tribunal señala que se violó el artículo 6/1 de la Convención de Derechos Humanos que establece el derecho a un tribunal imparcial".



fear Him...

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